NO AMENACE A SUS HIJOS CON INYECCIONES Y VACUNAS

Cuando los padres molestan a sus hijos con las inyecciones o las vacunas, es la confianza en el pediatra la que se ve dañada.

- “Oiga doctor, póngale una inyección a mi hijo para que se porte bien”

Seguramente los padres no dirían este tipo de cosas si se dieran cuenta de la implicación que tienen sus palabras. Esto no es divertido para un niño y peor que un chiste, resulta ser una amenaza.

En primer lugar, elimina  por completo la imagen del pediatra  como un cuidador confiable y compasivo y lo hace parecer en cambio caprichoso, malévolo y cruel. Estas amenazas implican que que el pediatra está  dispuesto a lastimar y castigar a petición de los padres. 

Además les da el mensaje a los niños que las vacunas en realidad no son para mantenerlos sanos, sino son herramientas disciplinarias. Entonces hacen ver que lo que dice el pediatra a cerca de que las vacunas son una parte importante para evitar que se enfermen se convierte en mentiras.

Finalmente, ¿qué dice si el niño realmente se ha comportado bien pero de todos modos el pediatra tiene que dar vacunas? ¿Qué tan monstruoso debe parecer? Si un padre ha declarado que las vacunas son una consecuencia de un mal comportamiento, entonces pueden imaginar lo injusto que su pediatra debe aparecer ante los niños que reciben vacunas después de que se comporten bien.

El pediatra tiene un trabajo que hacer, y ese trabajo es salvaguardar la salud y el bienestar de sus pacientes y ellos trabajan duro para que los pequeños se sientan cómodos en el consultorio, intentan ser tan divertidos, no amenazantes y accesibles como sea posible.  Los padres que hacen grietas o amenazas falsas sobre las vacunas no pretenden un daño real,  pero finalmente si lo hacen, dañando la relación y confianza del médico – paciente.

 

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